Vivimos en una época que hace 30 o 55 años sería casi de ciencia ficción. En mundo “globalizado”, hoy día podemos tomar un avión o un
tren y viajar miles de kilómetros… En apenas cinco o seis horas podemos sentarnos en nuestro cuarto
frente a la pantalla del pc, y conocer a alguien en el lado opuesto del
mundo… Pero hay cosas que no cambian. El estrés y el sentido de culpabilidad puede llegar a ser un factor
determinante en contra de una relación de amor a la distancia. Si por
ejemplo constantemente necesitas reafirmación de que te ama y esperas
que te conteste al teléfono en cualquier momento y ella no puede contestarte, harás que se sienta culpable por tus
padecimientos, es estresante para los dos, y puede acabar destruyendo esa hermosa
relación. Si dependes demasiado de ella entonces estás fallando en ti mismo.
Confiar en ti mismo y tener independencia personal y emocional hará,
paradójicamente, que tu relación a la distancia ( partadojicamente también de los que
están cerca) funcione mucho mejor. Por eso ese final dependera siempre de uno mismo
domingo, julio 13, 2014
La felicidad (http://cuentosqueyocuento.blogspot.com.es/)
Entonces uno de ellos dijo:
- “Esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra… debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, ya que, de no ser así, estaremos creando nuevos dioses. Debemos quitarles algo, pero… ¿qué les quitamos?”
Después de mucho pensar otro dijo:
- “¡Ya sé, vamos a quitarles la felicidad!... pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la encuentren jamás”.
Propuso el primero:
- “Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo”, a lo que inmediatamente repuso otro:
- “No, recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está”.
Luego propuso otro:
- “Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar”, y otro contestó:
- “No, recuerda que les dimos inteligencia, alguna vez alguien va construir una esquina por la que pueda entrar y bajar y entonces la encontrarán”.
Uno más dijo:
- “Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra”. Y le dijeron:
- “No, recuerda que les dimos inteligencia, y un día alguien va construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad y serán iguales a nosotros”.
El último de ellos, que era un Dios que había permanecido en silencio, escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás dioses, analizó en silencio cada una de ellas y entonces rompió el silencio y dijo:
- “Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren”
Todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono:
- “¿Dónde?”
- “La esconderemos dentro de ellos mismos… estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán”.
Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo...
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