lunes, julio 28, 2014

La partida de ajedrez (http://cuentosqueyocuento.blogspot.com.es/)

Un joven, preso de la amargura acudió a un monasterio en Japón y le expuso a un anciano maestro:

- "Querría alcanzar la iluminación, pero soy incapaz de soportar los años de retiro y meditación. ¿Existe un camino rápido para alguien como yo?"

- "¿Te has concentrado a fondo en algo durante tu vida?", preguntó el maestro.

- "Sólo en el ajedrez, pues mi familia es rica y nunca trabajé de verdad."

El maestro llamó a un monje. Trajeron un tablero de ajedrez y una espada afilada.

- "Ahora vas a jugar una partida muy especial de ajedrez. Si pierdes te cortaré la cabeza con esta espada; y si por el contrario ganas, se la cortaré a tu adversario."

Empezó la partida. El joven sentía las gotas de sudor recorrer su espalda, pues estaba jugando la partida de su vida. El tablero se convirtió en el mundo entero. Se identificó con él y formó parte de él. Empezó perdiendo, pero su adversario cometió un desliz. Aprovechó la ocasión para lanzar un fuerte ataque, que cambió su suerte. Entonces miró de reojo al monje.

Vio su rostro inteligente y sincero, marcado por años de esfuerzo. Evocó su propia vida, ociosa y banal... y de repente se sintió tocado por la piedad. Así que cometió un error voluntario y luego otro... iba a perder.

Viéndolo, el maestro arrojó el tablero al suelo y las piezas se mezclaron.

- "No hay vencedor ni vencido. No caerá ninguna cabeza."

Se volvió hacia el joven y añadió:

- "Dos cosas son necesarias: la concentración y la piedad. Hoy has aprendido las dos."

Frase del Día (28-07-2014)

La vida te enseña que debemos aprender de lo que hacemos y de lo que nos pasa, pero nunca nos prohibe que cosas hacer ni te dice que camino andar, ni que persona escoger. Todo depende de lo que deseemos y queramios, si aveces algunas salen solo es que no estabamos preparados para afrontar la situacion sin embargo es la oportunidad para que en la proxima oportunidad te vaya mejor, en eso se basa la vida y solo tienes 2 posibilidades o te mueres o superas la situacion.
Me ha costado aprender que solo debo luchar por la gente que se lo merece y no únicamente por ser algo mío (por la familia siempre se luchara, sin descanso). Y sobre todo, a quién no debo ayudar, a quién debo dejar marchar, renunciar, por su bien y por el mío. A veces no vale la pena hacerte más daño