- Qué extraño que Dios haya puesto las sandías en tan finos troncos, mientras que las pequeñas nueces salen de un árbol tan inmenso.
Al momento una nuez cayó del nogal y golpeó la cabeza de Hodja; él se pasó una mano por su cráneo y dijo:
- ¡¡¡Dios sabe lo mejor!!!. Si las sandías crecieran en árboles mi cabeza ahora estaría rota."