Cuando vieron cuán hondo era comprendieron que sus compañeras estaban condenadas a morir.
Las dos ranas comenzaron a saltar con todas sus fuerzas dentro del pozo, intentando salir. Las otras trataban de consolarlas, diciéndoles que se resignaran a su suerte, porque sus esfuerzos serían inútiles.
Una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible, cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo.
Ya a salvo, las otras ranas le dijeron:
-Nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de que te
decíamos que no había posibilidades de salvarte.
La rana, ante la sorpresa general, les explicó:
La rana, ante la sorpresa general, les explicó:
-No puedo oírlas, no sé qué me están diciendo porque soy
totalmente sorda, pero les quiero agradecer
la forma en que me han estado animando a
esforzarme más y salvar mi vida. Todo se los debo a ustedes, amigas.