
- "Es imposible que yo esté haciendo eso de lo que me acusas, ya que yo bebo de manera completamente diferente a la tuya y estoy mucho más abajo en el arroyo!.
No quedando satisfecho, el lobo insistió diciendo:
- "El pasado año insultaste a mis queridos padres".
- "Me confundes con otro, dijo el cordero. Yo el año pasado no había nacido todavía".
Puesto en ridículo por segunda vez, el lobo exclamo muy enfadado:
- "Razonas muy bien para ser tan pequeño, pero en esta ocasión tu inteligencia no te va a servir de nada ante mí. Digas lo que digas, no podrás salvarte de acabar en el interior de mi barriga".