
En sus primeros años la censura monopolizaba el "debido respeto a la moral" y "El Papus" aprovechó la sed de erotismo de la sociedad española. Un elegante destape sexual sirvió como reclamo visual en el quiosco y como rendija a una crítica costumbrista que, a partir de 1976, se dispara progresivamente hacia el ataque político y el cuestionamiento de la falaz democracia.
"El Papus" sufrio en sus carnes, incluso un atentado terrorista por parte de la Tripe A (donde como en el GAL, habían placas que pertenecían al grupo terrorista), donde falleció el conserje Joan Peñalver y se produjeron diecisiete heridos. En opinión de Manuel García Quintana, a raíz de este atentado, la agresividad de "El Papus" muere paulatinamente, dándose por finalizada la gran época de la revista, cuando "era un ariete vivo que arremetía contra el franquismo de forma constante." Eso la convierte en un enemigo en la transcisión española, para los expoliticos de la dictadura. Pienso que presuntamente tras el atentado algunos de los colaboradores sufrírian en sus carnes la persecución y las amenazas de un posible nuevo atentado para ellos.
En 1975 se suspendió a la revista por cuatro meses (del 5 de julio al 25 de octubre), sanción que se repetiría en 1976 (27 de marzo a 24 de julio de 1976). "El Papus" dejo de existir en 1986, había cumplido con su labor