
- "¿Alguna vez te acuerdas de los carceleros?"
- "No, gracias a Dios ya lo olvidé todo", contestó. "¿Y tú?"
- "Yo continúo odiándolos con todas mis fuerzas", respondió el otro.
Su amigo lo miró unos instantes, luego dijo:
- "Lo siento por ti. Si eso es así, significa que aún te tienen preso"