
Cuando llegó el gran día, todos lucían tan esplendidos que Zeus no sabía a quién debía proclamar como rey de las aves. En estas cavilaciones estaba, cuando apareció la corneja con un atuendo tan espectacular, que las dudas del padre de los dioses se disiparon de inmediato.
Justo en el momento en el que Zeus iba a proclamar a la corneja como vencedora, todos los pájaros se abalanzaron sobre ella, arrebatándole todas las plumas que eran ajenas a su naturaleza. Despojada de todas ellas, volvió a ser una simple corneja.