
Al ver lo que su amiga estaba a punto de hacer, le preguntó el perro:
- "Perdona que me entrometa en tus asuntos, pero ¿por qué estas malgastas tu tiempo y dinero en hacer sacrificios de este tipo?¿es que no sabes que Atenea te detesta de tal manera que nunca presta atención a lo que quieras decirle con tus presagios?"
Tras unos segundos de reflexión, la corneja le contestó al perro:
- "Conozco a la perfección su poca simpatía hacia mí. No sé qué mal le he podido causar para que me trate de esa manera, pero mientras mi economía lo permita, seguiré ofreciéndole sacrificios para averiguar la razón que le empuja a actuar de esa manera y sobre todo, para conseguir que se olvide de ello y me perdone de una vez por todas".