- "Con este tamaño, ningún león se atrevería a rozarme un solo pelo. ¡Si de verdad pudiera alcanzar esta envergadura, sería para mí muy sencillo usurparle al león su posición como rey del mundo animal!"
Tan orgulloso y obnubilado estaba en la contemplación de su magnífica sombra, que no se percató de que un león llevaba largo tiempo acechándolo. Si tiempo para reaccionar, el león se lanzó encima del lobo, comenzando a devorarlo casi de inmediato. Al darse cuenta de la gran desgracia que había caído sobre él, el lobo dijo:
- "Tengo bien merecido lo que me pasa. Si no hubiera sido tan tonto, ni orgulloso, mi oído se hubiera percatado del gran mal que me estaba esperando detrás de esas rocas".