Al escuchar el tremendo estruendo que se estaba produciendo en esa parte de su propiedad, el labrador corrió hacia la cuadra para dejarle la puerta abierta a la fiera que tan inconscientemente había atrapado.
Se marchó el león de allí rápidamente y cuando se alejó lo suficiente, el labrador miro en el interior de su cuadra y se puso a llorar con amargura. Su mujer al escucharle le dijo:
- "Te lo tienes bien merecido por intentar capturar a una fiera para sacarle beneficio. Más te valdría en muchas ocasiones actuar un poco más con la razón y menos con la codicia