
Un buen día el cocinero, un poco pasado de bebidas,
tomó al cisne creyendo que era el ganso, y cuando ya se disponía,
asiéndolo por el cuello, a degollarlo para echarlo al caldero, el ave,
próxima a la muerte, eleva al cielo su lamento. Se sorprendió el
cocinero y ve su error al instante.
- "¡Con tal cantor, exclama, iba yo a hacer una
sopa! ¡Oh, noo! ¡Quieran los dioses que nunca mi mano corte la garganta
de quien tan bien sabe emplearla!"