El hombre seguía el discurso que estaba dando, cuando se sentó en un lugar donde había muchas hormigas, la cual una de ellas le mordió, el hombre para vengarse de la hormiga que le mordió, aplasto a todas las demás.
En ese momento se le apareció Hermes, y le golpeó la cabeza con su caduceo (bastón) diciéndole lo siguiente:
- "Con esto te habrás dado cuenta que nosotros los dioses juzgamos a los hombres del mismo modo que tu haz juzgado a las hormigas".
(Esopo)