De pronto, apareció una zorra con muchas ansias de comer y no tuvo más remedio que aprovechar lo que consideraba una oportunidad para saciar su hambre.
Tras ser capturado y a punto de ser tragado, el cangrejo exclamó:
- "Bien que me pase todo esto, si viviendo tranquilamente en el mar, decidí comportarme como si perteneciera a la tierra"
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