
Un agricultor que se dirigía a sembrar piso por accidente a una culebra, la cual herida le dijo:
- "Hombre malo, ¿por qué me has pisado?, si yo no te he hecho ningún daño".
El labrador se hizo el que no escucho a la serpiente y siguió su camino.
El siguiente año, el labrador se dirigía por el mismo camino donde hace un año atrás piso a la serpiente, pero esta vez la culebra le hablo y le dijo:
- "¿A dónde vas amigo mío?"
El labrador respondió
- "A sembrar la semillas que tengo en el bolso en mi campo".
La culebra entonces le dio un consejo
- "No siembres
en tierras de regadío, ya que este año, será un año de muchas lluvias y
tus semillas se ahogarán".
El labrador se fue pensando
en lo que le dijo la serpiente, y pensó que esta le estaba engañando y
decidió sembrar en las tierras de regadío. Pero como la serpiente lo
había predicho, aquel año, fue un año de muchas lluvias, y el sembradío
del labrador se perdieron.
El año siguiente, el labrador volvió a pasar por el mismo camino
donde se encontraba la culebra, y esta le salió al paso y le aconsejo
que no sembrase en tierras secas, porque aquel año, no habría lluvias y
que habría mucha sequía. El labrador pensando que la serpiente quería
engañarlo, no le hizo caso y sembró las semillas en tierras secas, y
todo paso, como la serpiente lo había predicho, y las semillas del
agricultor se perdieron por la sequía.
Al otro año, el labrador se encontró nuevamente con la serpiente, y
esta le pregunto qué adonde se dirigía, el labrador respondió:
- "A
sembrar las semillas que hay en mi bolso".
La culebra le dijo:
- "Si
quieres recoger una cosecha abundante, que siembre en tierras comunes, que no sean ni muy secas, ni tampoco muy húmedas, pero te digo
nuevamente, que no des mucho crédito a quien le hiciste mal".
El labrador hizo caso a la serpiente, y ese año recogió mucho trigo
de sus tierras. Volvió el agricultor cierto día por el mismo camino y se
encontró con la culebra y esta le dijo
- "Amigo mío, parece que este
año la cosecha ha sido abundante"
El labrador dijo:
- "Es verdad, este
año no tengo porque quejarme, y te estoy muy agradecido".
La culebra
entonces le pidió que le hiciese un favor, el labrador le dijo que
pidiese lo que quiera.
- "No te pido mucha cosa, dijo la serpiente; solo que mañana me envíes a
tu hijo con una fuente de leche, y que me lo deje en aquel agujero,
dijo la culebra, pero como te dije anteriormente no hagas caso al que
un día le hiciste daño.
El labrador se fue a su casa, y al día
siguiente mando a su hijo con una fuente de leche para que le deje en el
agujero donde dijo la culebra, pero al momento de dejar la leche el
hijo, la culebra salto del agujero y mato al hijo del labrador.
El labrador muy triste, le dijo a la culebra
- "Eres una mentirosa y
un monstruo, has matado a mi hijo".
La culebra que estaba escondida en el
agujero, le dijo:
- "No te he mentido, ni soy un monstruo, no recuerdas
que tú me pisaste hace un par de años y me dejaste herida, además yo
muchas veces te he dicho, que no hagas caso a quien alguna vez le
hiciste daño".